Un sueco, elegido Mejor Sumiller de Europa. ¿Para cuándo un español?

Mejor Sommelier Europeo 2013

 

 

Treinta y siete países participantes, treinta y siete candidatos al título de Mejor Sumiller de Europa, un certamen que este año se ha celebrado en dos pequeños grande países del continente: el Principado de Mónaco y Sanremo. Este fin de semana pasado se decidía, así, quién iba a suceder al suizo Paolo Basso, elegido Mejor Sumiller de Europa en 2010 y, hace pocos meses, Mejor Sumiller del Mundo.

Cada candidato, elegido por su propia asociación nacional de sumilleres, ha tenido que someterse a una serie de pruebas teóricas y prácticas durante los cuartos de final que tuvieron lugar el 27 de septiembre, las semifinales del 28 y, para los más afortunados, durante la final, que tuvo lugar ayer, en el Casino de Sanremo.

El título fue otorgado a Avrid Rosenguen, representante de Suecia. El segundo finalista fue el francés David Biraud y en tercera posición quedó la rumana Julia Scavo. Desde aquí quiero felicitar a los tres por su gran calidad y esfuerzo.

España estuvo representada por el joven sumiller Raúl Igual Ibáñez, ganador del Concurso Nacional de Sumilleres celebrado en 2010 durante el Congreso Internacional de Gastronomía San Sebastián Gastronomika, y que actualmente trabaja en el Restaurante Yain de Teruel. A pesar de que acumula experiencia en restaurantes tan afamados como Zalacaín (Madrid) o El Bulli (Roses), el español no consiguió pasar la primera criba de los cuartos de final.

¿Qué ocurre en España? Nunca hemos conseguido que uno de nuestros candidatos pase a la fase final. Desgraciadamente, y por asuntos y problemas que no vienen a cuento en esta reseña, España no es miembro de pleno derecho de la Asociación de la Sumillería Internacional (ASI). Lo fue, pero tras salirse de la ASI tras perder el derecho a organizar el Concurso Mundial de Sumilleres en 2007 (un hecho que nunca debió producirse y que nos dejó a todos con la miel en los labios), volvió a pedir su admisión años después pero solo fue admitido como “país observador” (¿o deberíamos decir “país observado”?). No sé en qué medida esta situación perjudica a un candidato, pero desde luego, ayudar, no ayuda.

Además, la Sumillería Española, convertida en reinos de Taifas, no trabaja, todo lo que debiera, en lo realmente importante: la formación. Los jóvenes sumilleres necesitan tener referencias sólidas en su profesión, una formación reglada y no decenas de cursos privados con planes de estudios dispares cuando no contradictorios, y un largo etcétera de hándicaps que impiden que España sobresalga a nivel mundial como debería ser en un gran país productor de vinos de calidad.

Esta es mi opinión… Y que cada palo sujete su vela.

 

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