Concurso Mundial de Bruselas 2013

 

De vuelta de Bratislava, donde se ha celebrado este año el Concurso Mundial de Bruselas. Muy cansada pero realmente contenta y satisfecha. Eslovaquia nos ha recibido con los brazos abiertos y, aunque hemos tenido poco tiempo para disfrutar de la ciudad de Bratislava y visitar algunas bodegas, ha sido una gran experiencia.

 

Y es que este Concurso es uno de los más importantes del mundo: este año, con 8.200 vinos inscritos (España es el segundo país en  número de muestras inscritas, después de Francia) procedentes de 50 países productores se ha batido un nuevo record. 320 catadores de 40 nacionalidades diferentes hemos sido los responsables de catar tan ingente cantidad de vinos, en tres sesiones de cata, empezando a las 8.30h y terminando aproximadamente a las 13h. Tres mañanas de intenso trabajo para los comités, compuestos de cinco o seis catadores, de los que uno es elegido por la organización presidente de la mesa. En cada sesión de cata, cada comité degusta y puntúa una media de 50-55 vinos, divididos en series de forma que cada una de ellas se compone de vinos del mismo tipo de uva mayoritaria, de la misma zona y de la misma añada o, como máximo, de tres añadas consecutivas. Las catas se realizan a ciegas, la única información que tenemos los catadores es la añada de cada muestra y la certeza de que las series se organizan de la forma anteriormente descrita.

Concurso1

Otro dato importante es que en los comités nunca hay dos jurados de la misma nacionalidad, con lo que los factores “culturales” referentes a gustos, preferencias o hábitos se ven minimizados al ser diferentes los de cada uno de nosotros.

Cada sesión de cata empieza con un vino de puesta en boca que cada comité degusta, puntúa y comenta, con el fin de unificar parámetros, es decir, de establecer cuál debe ser la calidad mínima que ha de tener un vino para ser acreedor a una medalla. Es lógico pensar que la seriedad y la credibilidad de cualquier concurso depende de la seriedad y la credibilidad de sus catadores. Y en este sentido, he de decir, que para mí es un privilegio formar parte del jurado desde hace tantos años y rodearme de magníficos profesionales del mundo entero. Somos críticos, bastante severos y exigentes a la hora de catar y manifestamos el más profundo respeto ante cada uno de los vinos que nos son servidos. Muchos de nosotros no nos vemos más que de año en año en este concurso, sobre todo si procedemos de distintos continentes, y el Concurso Mundial de Bruselas ha conseguido crear un ambiente casi familiar entre todos nosotros, de camaradería e intercambio.

 

Desde hace unos cuantos años soy designada para presidir un comité que, en esta ocasión estaba compuesto por Yves Paquier (Suiza), periodista y formador, tesorero de la FIJEV y Caballero del Mérito Agrícola Francés y cofundador de AEFO; Ophelie Neiman (Francia), periodista del diario Le Monde; Killien Krauth (Alemania), periodista y editor de la revista de vinos Heilbronner Stimme; y Attila Geönczeöl (Hungría), enólogo y escritor en varias publicaciones como Oenologist Pesti Müsor, Élelmiszer FMCG Magazin y Borigo Magazin. Y una servidora!!!

 

El viernes día 10 de mayo, nuestro comité degustó, en primer lugar, una serie de 9 blancos eslovacos de las variedades Veltlínske Zelené, Veltlín y Müller Thurgau, que manifestaron irregularidad en la calidad, llegando el mejor de entre ellos a recibir 85 puntos. A esta serie

 

siguió otra de 12 champagnes, con mucha regularidad en cuanto a la calidad, consiguiendo puntuaciones muy similares, aunque solo un par de medallas… La tercera serie venía “de casa”, 15 vinos tintos de Castilla – La Mancha (D.O. Manchuela, D.O. La Mancha, D.O. Méntrida y V.T. de Castilla): buena calidad, mucha regularidad y algunas medallas bien merecidas (hay que decir que cuando se reciben las listas tras las catas y encuentras una serie de tu país que ha sido bien puntuada, una se siente orgullosa de lo bien que se están haciendo las cosas en España!!!). Terminamos ese día por una serie de 14 merlots canadienses: decepcionantes por su irregularidad y mala factura enológica. Tal vez tuvimos mala suerte…

 

El día siguiente, sábado 11 de mayo, mi comité empezó la cata con una serie de 7 Vinhos Verdes (Portugal), de los que un par destacaron poderosamente del resto. Seguimos con 8 tintos franceses de la región de Languedoc-Rousillon, de los que 3 obtuvieron medalla de oro y 2 medalla de plata: impresionante el auge cualitativo de la región en la última década. La tercera serie fue impresionante: 10 tintos del Algarve portugués que podríamos calificar de magníficos. Una de esas series que alegran las caras y los corazones de los catadores, con 3 medallas de oro y 4 de plata!!! Continuamos con 12 vinos suizos, de la región de Valais, de calidad irregular (extraño, de todos es conocida la excepcionalidad de sus Pinot Noir), donde solo destacaron dos clarísimas medallas de oro. Y para terminar la mañana de trabajo volvimos a Francia: 13 tintos de las AOC Canon-Fronsac y Fronsac, de una calidad excelente, muy regular y una bella materia en boca, con puntuaciones muy similares entre unos y otros.

 

Último día de cata, domingo 13 de mayo: comenzamos con 8 blancos Traminer de la República Checa, y aunque 5 de ellos no fueron mal puntuados, tienen aún mucho camino por recorrer cualitativamente hablando. Continuamos con 11 tintos de la AOC Bordeaux Supérior cosecha 2010 que no sorprendieron ni para bien ni para mal… Y en tercer lugar llegó la mejor serie de todo el concurso según la opinión unánime de mi comité (para gran orgullo de una servidora): 13 fantásticos Riojas cosecha 2011 que obtuvieron 5 medallas de oro y 4 medallas de plata!!! Desde estas líneas, felicito a todos los vitivinicultores y bodegas españolas, premiados o no, por el magnífico trabajo y esfuerzo que hacen desde hace décadas y que se ve reconocido internacionalmente. La cuarta serie también nos encantó: otros 13 vinos portugueses (Vinho Regional Lisboa) de buena calidad y marcada tipicidad, de los que 4 obtuvieron medalla de oro. No terminamos con muy buen sabor de boca: la quinta serie, de 8 tintos checos de la región de Moravia, no despertó mucho entusiasmo que digamos…

 

Los resultados definitivos no estarán hasta pasado mañana, por lo que no puedo aún dar marcas de los vinos catados por mi comité… Un poquito de paciencia…

 

Participar en un concurso de estas características nos permite a los catadores hacernos una idea precisa del mercado actual, de la evolución de las zonas productoras, de los diferentes estilos y de la calidad actual.

 

Además, estrecha lazos entre nosotros, entre los catadores. El “equipo” español ha sido este año de lujo y nos hemos hecho más amigos si cabe. Pero también hemos confraternizado con personas de tantos otros países con las que compartimos una pasión: el vino. Y es que, de verdad, somos una gran familia.

 

No puedo dejar de felicitar a todo el equipo del Concurso por su magnífica organización (son cientos de personas las que hacen posible que “la máquina” funcione sin un solo chirrido. Todos, siempre con una sonrisa y prestos a ayudar ya resolver cualquier cuestión o pequeño problema. Felicidades, de verdad y gracias por vuestro entusiasmo y profesionalidad.

 

El año que viene, el Concurso regresa a su ciudad de origen, Bruselas, para conmemorar su vigésimo aniversario. ¡¡¡Allí nos veremos, amigos!!!

 

Margarita Lozano

 

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