Cerveza La Socarrada

En los últimos tres o cuatro años ha habido una verdadera revolución en el mercado español de las cervezas que estaba monopolizado por cinco grandes grupos que se habían formado tras múltiples fusiones y adquisiciones: Mahou-San Miguel, Heineken-Cruzcampo, Damm, Hijos de Rivera (Estrella Galicia), La Zaragozana y la Compañía Cervecera de Canarias. El cambio, bajo mi punto de vista, extraordinario, ha sido liderado por pequeñísimas empresas que con mucha ilusión y casi siempre escasos medios (lo que aún les da más valor) han comenzado a elaborar y comercializar cervezas artesanales y cervezas especiales.

Estos productos vienen a llenar un hueco con un nicho de mercado muy interesante, ya que si bien España es un país gran consumidor de cerveza, también es cierto que la cultura de esta bebida en nuestro país es bastante pobre: la mayoría consume cerveza como un refresco, una bebida ligera, refrescante, agradable y sin complicaciones. Pero la cerveza es mucho más que eso y adentrase en ese mundo apasionante interesa cada vez más a los consumidores, que descubren un nuevo universo de sabores y texturas y que no solo es buena como aperitivo sino también como complemento gastronómico, ya que la cerveza puede ser una armonía perfecta para muchos platos, siempre y cuando, al igual que un vino, sepamos elegir la adecuada.

Es el caso de la cerveza que quiero recomendarles: La Socarrada, que conocí a través de la empresa Importaciones Global Europa, empresa especializada en representar comercialmente a empresas españolas de productos gourmet en nuevos mercados, como es el caso de La Socarrada, que están posicionando en mercados como México, Colombia, Ecuador y Brasil.

La idea de producir esta cerveza artesanal surge en 2010 de dos amigos de Xátiva (Valencia): Rafael Suñer, profesional de hostelería y Sergio Iborra, creativo de la agencia de publicidad Comuniqualis. Se plantean, no solo crear una marca propia sino que ésta esté vinculada a la comarca en la que ambos viven, algo autóctono que le diera una identidad propia y diferenciadora. “Tenemos que hacer una cerveza que sea «mel de romer»”. Esta frase típica valenciana que significa “miel de romero” se utiliza para calificar algo como excelente.

Y así nace esta cerveza, aromatizada al romero y a la miel de romero, una planta mediterránea muy utilizada en preparaciones culinarias en la Comunidad Valenciana.

También el nombre tiene su por qué: no solo hace referencia a su color tostado sino también al gentilicio de los nativos de Xátiva, “els socarrats”, que en valenciano significa “los quemados”.

La Socarrada se elabora con agua, maltas, lúpulos, levaduras de alta fermentación y, por supuesto, romero y miel de romero. No tiene ningún aditivo, siguiendo la ley de pureza alemana de 1516. No se filtra ni se pasteuriza.

Se enmarca en el estilo Winter Honey Ale, con un color tostado-ambarino con matices oro viejo y una espuma de una calidad excelente: no solo a la vista, sino que se mantiene largo tiempo en la copa y la textura es de una cremosidad muy agradable y difícil de
conseguir. Al no estar filtrada, presenta cierta turbidez, lo que no indica nada negativo, avisamos al consumidor no avezado…

En nariz es muy rica en matices. Las notas de romero y las notas melosas envuelven al resto de aromas. Percibimos recuerdos de frutas rojas como cerezas en licor o frambuesas maduras, muy sutiles, notas de pan tostado y de cereales finos. Al final, un toque de azúcar quemado muy elegante. Y todo el perfil aromático transmite una gran sensación de frescor.

Esa frescura la encontramos también en la boca, donde es ligera a la vez que llena de sabor. En España y en otros países como México –también gran consumidor de cerveza- estamos acostumbrados a cervezas tipo Pilsen y rubias ligeras y puede que el color y el tipo de esta cerveza intimide al pensar que nos vamos a encontrar con una cerveza de sabor demasiado intenso, de alta densidad y de más grado alcohólico. No es el caso. Es una cerveza perfecta para iniciarnos en el consumo de cervezas especiales y artesanales. Su ligereza, cremosidad y paso por boca seducirán a conocedores y neófitos. El amargor de los lúpulos y el dulzor de las maltas tostadas están en perfecto equilibrio. La persistencia de sabores en boca es muy alta y los recuerdos aromáticos en fase retronasal realmente interesantes.

Más información en su web: www.importacionesglobaleuropa.com y en su perfil de Facebook:

http://www.facebook.com/IGE.ImportacionesGlobalEuropa

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