Finca La Meda 2011

Pagos del Rey es, desde el año 2002, un proyecto de superación de la familia Solís, que empezando por elaborar vinos en Valdepeñas hace tres generaciones, han extendido su saber hacer por nuestra geografía y, actualmente, elaboran vinos además en la Ribera del Duero, Rioja, Rueda y Toro. Hoy les recomendamos un vino de esta última Denominación de Origen, que refleja la tradición e historia de esta zona vitivinícola.

Desde antiguo el toro ha sido considerado un animal mitológico y se le ha identificado con la fertilidad y la fuerza. Retratado en cuevas rupestres, sagrados en el antiguo Egipto, uno de los principales mitos sobre Dionisos (el referente griego del dios romano Baco), relaciona el toro con la ampelografía. Según este relato, el primer amor de Dionisos fue un joven llamado Ampelo, que murió empitonado por un toro y se convirtió en vid. Así Dionisos se consagró al vino, ya que cada vez que estrujaba un racimo de uva con sus manos revivía su amor.

La bodega de Pagos del Rey en Toro mantiene elementos arquitectónicos de la antigua bodega, Nuestra Señora de Las Viñas y refleja la evolución tecnológica emprendida por Viña Bajoz. Pero su principal atractivo lo constituye su sala de barricas, excavada en la roca viva, a más de 10 metros de profundidad, donde, en más de 2000 barricas de roble americano y francés se crían sus magníficos vinos.

Pero ya sabemos que el vino se hace en la viña. El viñedo de Pagos del Rey en Toro se encuentra en el término municipal de Morales de Toro, en la denominada Ribera Baja del Duero, junto a las comarcas zamoranas de Tierra del Pan y Tierra de Campos, a solo 5 kilómetros de la ciudad de Toro.

La tradición vinícola de la que hoy es la Denominación de Origen Toro se remonta a los siglos XII y XIII, aunque su auge llegó con el descubrimiento de América, ya que sus características les permitían soportar la larga travesía por el Atlántico. Hoy en día, se ha conseguido dominar la fuerza y la tanicidad de la Tinta de Toro y el resultado es unos vinos cada vez más apreciados y valorados, tanto dentro como fuera de España.

Para elaborar Finca La Meda se utiliza uva vendimiada a mano, de cepas de entre 20 y 40 años y de escasa producción por cepa. Al llegar a la bodega, la uva se macera en frío con sus pieles y realiza la fermentación a temperatura controlada de 25º C, lo que le otorga una potente carga frutal y suaviza y dulcifica los taninos.

El vino resultante es de un bonito color púrpura con destellos violáceos y capa alta. En nariz encontramos intensos aromas de fruta roja y negra madura (arándanos, frambuesas) y regaliz negro, con una ligera nota ahumada muy grata. Al fondo, un toque ligeramente leñoso, como de hueso de melocotón muy interesante. Buena complejidad y mucha frescura en fase olfativa.

Tiene una buena entrada y se abre en el centro de la boca, con un recorrido medio. Mucha persistencia en el centro y en el final de la boca. En retronasal vuelven las frutas negras. Un vino muy fresco, ligeramente amargo al final, agradable, que invita a beber. Un vino fino con taninos redondos.

Margarita Lozano

 

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